Volviendo a las Canchas: Pesca en San Pedro Post Cuarentena

Llegamos a San Pedro rondando las 7 de la mañana. La ansiedad nos invadía a los 3 participantes de la jornada: Era la primer salida que compartíamos después de casi 9 meses  junto a Vittor y Salo

La bajante del río complicaba salir cargados desde la guardería, por lo que Hernan Franco, el guía y amigo que nos acompaña en la salida por esos pagos, nos propuso como punto de encuentro una proveeduría río arriba sobre uno de los brazos del Paraná.

Ya en el punto acordado, divisamos a lo lejos la llegada de la lancha. Después de los saludos de rigor, y cargar los equipos en la embarcación, partimos río arriba arrancando la jornada de pesca. La idea planteada era buscar los dorados por la mañana, para luego tentar a las dientonas.

Luego de una corta navegación comenzamos con los primeros intentos. Arrancamos probando hacia las barrancas que se formaban en la costa. Los 3 integrantes usamos equipos de baitcasting, con cañas de 20 a 25 libras, reeles rotativos cargadas con multi del 0,33 o 0,38, y en el extremo del líder arrancamos con señuelos tipo bananas chicas con paleta 1 o 2, algunos minnows o mojarras paleta quebrada.

Después de algunos tímidos intentos y algunos piques errados, en la corredera que se formaba en una punta de la costa, tuvimos la primera captura de la jornada: un pequeño doradillo que rompió la abstinencia de meses. 

Seguimos testeando lugares río arriba y luego de varios intentos llegamos a “LA PIEDRA”. Luego de un par de piques en la corredera que formaba tuvimos la segunda captura. Los piques en este punto eran más frecuentes, el agua clara del Paraná nos mostraba una escena poco común: ver la persecusion del señuelo, observar el pique y la pelea. Seguimos probando en varios puntos: barrancas, correderas y algunos bancos hasta que decidimos ir a buscar a las dientonas. 

Así que el guía fijó rumbo camino al arroyo sepultura. Para las tarus cambiamos por equipos mas livianos, cañas de 10 a 20 libras, huevitos con multi del 20 al 25 coronados con líderes más livianos y cortos para darles una mejor movilidad al señuelo. Si bien la bajante impedía avanzar al punto deseado, empezamos a probar en diferentes lugares hasta obtener las primeras capturas. Los primeros intentos los hicimos buscándolas en la superficie. A pesar de que logramos moverlas y notamos que estaban presentes, no conseguimos que ataquen los señuelos. Entonces  empezamos a buscarlas en el fondo y asi logramos las primeras capturas. 

Con la llegada del mediodía, anclamos en la isla y Hernan nos empezó a preparar el clásico asado con el que nos suele agasajar en cada salida. Mientras prendía el fuego empezamos a recorrer la costa y probar en varios puntos. Mientras Vittor y Salo siguieron con lipless y sumando capturas, personalmente volví a intentar con señuelos de superficie con los mismos resultados. Asi decidi usar gomas con offset lastrados, y así empezar a sumar capturas.

Ya con la carne en los fierros, llegó uno de los mejores momentos  de una salida de pesca con  amigos: la picada, la charla, las historias de cuarentena, nuevas y viejas anécdotas que le ponen el color a cada salida. Y lo que empieza con la picada, continua con el asado y sigue con más charlas y risas.

Terminada la pausa del mediodía, y debido a que poco a poco bajaba un poco más la altura del río,  decidimos retornar y buscar nuevos puntos río abajo. Navegando lento pero a paso firme, llegamos a un nuevo point donde tuvimos el mejor rendimiento del día. A esta altura ya solo usábamos señuelos que rasquen el fondo, que fueron los más efectivos de la jornada. Después de sumar unas 20-30 capturas, decidimos volver a darle una oportunidad a los dorados.

Luego de probar en dos o tres points volvimos a “LA PIEDRA”  que nos dio buenos resultados por la mañana. No fue tirar los primeros señuelos al agua al para comenzar con los piques. La claridad del agua nos regalo una  de las mejores situaciones de la jornada: Tras el pique de un doradillo en la corredera, podemos ver como mientras lo acercábamos a la embarcación, esta era perseguida por otro Dorado de mayor porte que peleaba por el señuelo.  Y así, imponiendo su supremacía este último gana la batalla, clavándose en la banana.  Ante esta situación y rápido de reflejos, un lance certero la zona de la pelea hace que el doradillo que perdió la pelea tome el nuevo artifical y poder tener un lindo doblete para cerrar una gran jornada

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on email
Email

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Abrir chat
En que podemos ayudarte?